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sábado, 1 de agosto de 2015

Aún sigues por allí???

Ahora hace poco más de un año que mi padre y yo nos aventuramos, dada la negativa de la administración a recoger fauna salvaje cinegética, a recuperar una cría de zorro.


Fue una serie de circunstancias las que hicieron que llegara a nuestras manos (para recordarlas puedes pinchar aquí) pero que, por suerte para él, y para enorme satisfacción nuestra, tuvo un final feliz (si igualmente quieres rememorar ese final, pincha aquí).

Rara es la vez que mi padre y yo estamos en el campo, y al pasar por la instalación donde se estuvo recuperando, o por la noche cuando escuchamos un zorro en las proximidades del cortijo, y no podemos evitar hacemos varias preguntas: ¿cómo estará el zorrito?, ¿seguirá con vida?, ¿seguirá por aquí?, etc.

Después de hacernos tantas y tantas veces las mismas preguntas, creemos que éstas ya por fin van a tener su respuesta. Hace dos semanas, mi padre salía de la finca cuando pudo ver, a escasos metros de los portones de salida, un zorro que lo observaba. Se quedó mirándolo y, evidentemente, la pregunta que le vino a la mente, pero que no pudo formularle, fue: "¿eres tú?, ¿sigues con vida?"

Aunque no le respondió con palabras sí lo hizo cuando se dio la vuelta y se fue. Una cojera patente en su pata trasera mientras se marchaba fue la única respuesta que necesitó. Sí, era él.



Quizás pudo ser otro de su misma especie, pero para nosotros no nos cabe duda de que era él. Sería demasiada coincidencia. Ojalá no se deje ver mucho y así evitar las miradas acechadoras que puedan perjudicarlo,y siga haciendo allí su vida por muchos años más.

domingo, 19 de octubre de 2014

Y, por desgracia, ahora hay una menos

Como reza el título de esta entrada, contamos con un individuo menos en la, ya de por sí, mermada población de cigüeña negra (Ciconia nigra) en España.

Esta cigüeña llegó a mis manos ya muerta, sin posibilidad de hacer nada por ella. La historia es un tanto turbia. Apareció en la puerta de mi casa, con el cuello totalmente destrozado (podía verse perfectamente la tráquea y el esófago). Probablemente de una colisión, pero quién sabe... Es el problema de carecer de información, que es muy difícil, por no decir casi imposible, saber qué pasó, y si se podía o no podía haber evitado.

Realmente, no le damos la importancia que se merece a los posibles problemas que pueda tener la fauna que tenemos la suerte de tener y disfrutar en nuestro país.

No es un caso aislado, son muchos los individuos que vemos atropellados, electrocutados, envenenados, etc, etc, pero como son especies más "comunes", pues se mueren, y punto. Pero detrás de ese "los animales se mueren, y punto", hay muchas causas que hacen que se puedan evitar. Sólo hace falta un poco de sensibilidad y colaboración por parte de todos. Hacer llegar esa información a los organismo competentes puede evitar que otros animales no caigan en las cada vez más numerosas trampas que les vamos poniendo.

Esta cigüeña fue recogida por los agentes de la Junta de Andalucía, para su necropsia y estudio de las causas de su muerte. Aunque también he de decir que porque es la especie que es. Si en lugar de llevar el apellido negra hubiera sido blanca o común, este animal no habría sido recogido para su estudio (sí, los recortes, la crisis...). Si me entero de los resultados, ya os iré informando.

Creo que la población de cigüeña negra en España está estimada en unas 160 parejas, pero ahora una pareja se encuentra sola, hay una menos....


Cadáver de la cigüeña negra (Ciconia ciconia).

domingo, 20 de julio de 2014

Historia de una Recuperación

En la última entrada, Decepción, narré el caso de un pequeño zorrito (Vulpes vulpes) que llegó a mis manos después de un atropello. No volveré a narrar la historia de las calamidades que tuvo que pasar hasta que pudo ser correctamente atendido. No. Esta vez toca narrar una bonita historia, de lucha, de recuperación.

Aunque en la última entrada dije que no desvelaría el destino del zorrito, algunos ya sabíais cuál era. Y es que desde el blog de la Asociación Guadamatilla hicieron una entrada relacionada de la recuperación, Hubiese sido la XXVIII, y donde se desvelaba el paradero del mismo.


Algunos también sabréis ya el final de la historia, ya que desde Guadamatilla se me han vuelto a adelantar y narraron el final de esta historia, Ya está suelto.


Pero aunque ya todo esté dicho, era inevitable dejarlo plasmado en mi blog.


El zorrito el día que fui a recogerlo.
Retomando la historia desde donde la dejé, es en el momento que decidí quedarme con el animal.
Esto no es una decisión que se toma a la ligera, ya que esto implica una responsabilidad enorme. Lo primero fue contactar con especialistas. Por suerte, mi paso por diferentes centros me han dejado muy buenas amistades con grandes profesionales, a los que acudí nada más decidir apostar por la recuperación del zorro.

La opinión de varios de ellos fue tajante. Con las fracturas que presentaba, las infecciones y demás problemas, me aconsejaban que lo eutanasiara, ya que no creían que pudiera volver a andar (ni por supuesto cazar) correctamente. Lo que sí me hicieron hincapié es que en caso de no hacerlo, necesitaría muchísima atención, especialmente los primeros días, donde debía superar las infecciones.


Aquí llega el momento más duro, el jugar a ser Dios. Le doy una oportunidad más o le ahorro todo el sufrimiento. Como dije en la entrada anterior, las lesiones que tenía eran de hacía mucho tiempo (se sabía por el desarrollo de los callos óseos de las fracturas), por lo que pensé que después de tanta lucha, lo peor lo había pasado. Si superaba bien las infecciones, y respondía bien al antibiótico los primeros días, la palabra eutanasia sería descartada.


La cogera era muy patente, aunque poco a poco iba a menos
A los pocos días, la cogerá apenas existía.

Y así fue. Fueron 21 días en los que al salir de trabajar, mi padre (el cual se implicó desde el primer momento con la recuperación del animal) y yo íbamos a suministrarle antibióticos vía oral, a limpiarle las heridas, controlarle la dermatitis y aportarle comida. La comida era variada, algo de carne, fruta, y un poco de pienso de crecimiento. Este pienso era rico en calcio, para ayudar a esos frágiles huesos.


Y por qué 21 días. Pues aunque los antibióticos nos aconsejaron que se los aportáramos durante al menos 2 meses, vimos que las heridas estaban completamente cerradas, que el animal pasó de apenas poder andar a correr, y que debido a que el antibiótico era vía oral, había que cogerlo, manipularlo. La excesiva manipulación puede desembocar en que el animal se troquele. Por todo ello, decidimos suspender el tratamiento y seguir observando su evolución, que hasta el momento estaba siendo increíble.

Casi todo el proceso de recuperación estaba siendo registrado con una cámara  de fototrampeo, que nos permitía tener unos "ojos" puestos en él mientras no estábamos con él.


Lo peor ya había pasado. Ahora tocaba seguir observándolo y esperar.


Instalamos una piscina para que pudiera bañarse los días de más calor. El aporte de comida ya se podía realizar sin que nos viera, y pasamos de ir todos los días, a ir cada dos. Ya que gran parte del trabajo estaba hecho, pero queríamos evitar a toda costa que se troquelara.


Como ya he dicho, el zorro estaba siendo más que agradecido con sus cuidados. Había alcanzado su peso, había consolidado sus fracturas, sus heridas estaban perfectas, por lo que ya estaba deseando marcharse. La tabla que tenía puesta en la puerta donde estaba alojado, y que impedía que se marchara, empezó a aparecer mordida y arañada.

Ya estaba llegando al final de su recuperación. Pero quedaba un último paso, cerciorarnos de que cazaba correctamente. Para ello, empezamos a suministrarle presa viva. Y aunque nunca pensé que pudiera cazar con tanta agilidad, al animal demostró ser un gran cazador. Ahora sí que estaba listo. Pronto sería devuelto al medio de donde nunca debió salir.


La recuperación estaba casi concluida. La agilidad que había adquirido era impresionante.

Queríamos que la liberación fuera algo especial. Por eso, a la gente que se preocupó de su recuperación, que sorprendentemente fue mucha (recordemos que es un zorro, esa alimaña eternamente perseguida, que sólo hace daño en el campo, etc, etc) los invitaríamos a su liberación. Aprovecharíamos la liberación para educar y concienciar a la gente.


Pero justo a una semana de la fecha que había pensado para soltarlo, y cuando me dirigía a aportarle su comida, todo sufrió un giro. Cuando me acercaba a la instalación donde se encontraba, observé que la tabla, que antes comenté, y que tapaba una rendija que dejaba la puerta e impedía que se marchara, estaba movida. Nada más verla sabía que ya no lo encontraría allí, que ya no estaba. Y así fue. Se había marchado.


Demostró ser más astuto de lo que creíamos. Se marchó sin que tuviéramos la oportunidad de despedirnos de él. Quizás quiso ahorrarnos el mal rato que a veces se pasa en una liberación. Las lágrimas de pena y alegría que se mezclan....


Sólo queda desearle lo mejor, que evite a esos escopeteros de gatillo fácil, a esos tramperos, laceros... Aún le queda mucho por recorrer. Pero de una cosa sí que estamos convencidos, es un gran luchador, por lo que estamos completamente convencidos de que le irá bien.





PD: no puedo olvidarme de todas las personas que ayudaron al zorrito. En primer lugar a mi padre, que aunque al principio no confiaba en su recuperación, pronto se volcó por completo con él. A esa gente de AMUS, que siempre están ahí para lo que he necesitado. A mi amigo Miguel Carrasco, un enamorado de su trabajo y de la fauna, y todo lo que lleve la palabra campo. A Antoñito, gran veterinario, pero mejor persona. A Peludos Los Pedroches, que desde el principio me prestaron toda su ayuda. Y a todas las personas que han preguntado y se han preocupado por el estado del zorro. Mil gracias a todos.

jueves, 5 de junio de 2014

Decepción.




Llevo varias semanas con intención de escribir en el blog debido a una serie de acontecimientos que ocurrieron, pero por falta de tiempo, por dejadez, o quizás por ambas cosas, no lo hice. Pero después de lo ocurrido recientemente, ya no puedo dilatarlo más.
Comencemos desde el principio. El día 26 de Febrero, recibí una llamada en la que me comunicaban que me habían dejado en mi casa un cernícalo metido en una caja. Mi sorpresa no pudo ser mayor, ya que la llamada procedía de un agente. Realicé las oportunas gestiones (que quizás no me correspondían a mí), contactando con el CREA (Centro de Recuperación de Especies Amenazadas) de “Los Villares”, en Córdoba. El principal problema al que se enfrenta este centro es que, debido a los numerosos recortes, les han quitado el coche que tenían destinado a recogidas de la fauna herida, pasando esta labor a ser competencia de los Agentes de Medio Ambiente (o los forestales, como casi todo el mundo los conocemos). Y estos Agentes NO recogen muchas especies. Y hago esta afirmación porque sé de casos en los que, a mí personalmente, y a otras personas, en varias ocasiones, no les han recogido la fauna herida.

Después de mi enfado inicial, salgo del trabajo y llego a mi casa. Efectivamente, en el techo de mi coche hay una caja. Cojo la caja y noto que la rapaz está muy nerviosa, y que empieza a piar nada más abrir la caja. Sospecho, por su comportamiento, que ha sido mantenido en cautividad. Lo cojo, y efectivamente, mis sospechas se confirman. Es un cernícalo primilla (Falco naumanni), que debido a la época del año, sólo podía haberse quedado porque alguien lo retuviera. Sigo la pista del animal para saber su procedencia, y la pista me lleva a unos vecinos míos, que lo habían entregado a los agentes, que pasó por varias manos, hasta finalmente llegó nuevamente al barrio donde lo habían encontrado.


Al hablar con mi vecino me dice que apareció en el patio de su casa. Y me comenta que su vecino cría pájaros. Ya está, voilá!! como diría un francés. El vecino cogió un pollo de primilla (los primillas anidan en cascos urbanos, por lo general, por lo que es fácil saquear sus nidos), y lo crió hasta que se le escapó.
Finalmente consigo que recojan al animal, y el responsable del centro de recuperación (desde aquí un saludo Miguel, eres de las pocas personas que aún amas tu profesión a pesar de las miles de dificultades y adversidades que seguimos y seguiremos pasando, o penando) me comenta que lo enviarán a una colonia de cría en Málaga. Allí se quedará como reproductor. Este animal ha sido afortunado. Un animal en esas condiciones no puede ser devuelto a su medio natural, pero al menos tendrá una función entre los de su especie.

Al cabo de pocas semanas, concretamente, el día 12 de Marzo nos comunican a través del correo de la Asociación Guadamatilla que una cigüeña común (Ciconia ciconia) se encuentra muerta en el Camino de Los Molinos de la Loma (el camino que sale del campo de golf). Allí, en una cuneta, a unos 300 metros del campo de golf, yacía.


Nada más llegar, compruebo que se encuentra próxima a un tendido eléctrico, lo que me hace sospechar que puede ser un caso de electrocución. Pero tras examinarla detenidamente, no veo indicios de ello. No hay herida de entrada ni salida de la corriente, ni nada que me indique electrocución. Entonces comento con mi padre la otra posibilidad que barajamos. Por eso zona, años atrás, se han llevado a cabo fuertes campañas de desratización y control de topillos. Muchos milanos, urracas, y otros carroñeros murieron como consecuencia de tan malas y desastrosas prácticas.


Damos el aviso nuevamente a los agentes y nos comentan que irán a verla.
Al día siguiente me llama un agente y me dice que le explique el lugar donde se encontraba la cigüeña, aunque me comenta que no va ser posible su recogida, ya que al ser una especia tan común no pueden invertir ni tiempo ni dinero en la misma. Le insisto en las campañas que se llevaban a cabo, y que puede que aún se realicen, a ver si de esa manera consigo que la recojan. Mi intento queda en vano.
 
Ya para culminar mi decepción con ciertas entidades públicas, sólo tuve que recibir un mensaje de texto el pasado día 17 de Mayo. En él me comunican que poseen un pequeño zorro que se encontraron en una cuneta en la carretera entre El Viso y Santa Eufemia. Sigo el mismo procedimiento de siempre. Contacto con el CREA, pero Miguel se lamenta al transmitirme que no puede recogerlo. Yo ya lo sabía, pero había que intentarlo. Las especies cinegéticas no tienen cabida en el centro. Alguien realizó en su día una lista en la que incluyó a ciertas especies que llamó cinegéticas. Especies que unas cuantas personas con licencia pueden “disfrutar” matando. Las especies aquí incluidas tienen el honor de no ser recogidas en ningún, o prácticamente en ningún centro (amigos de AMUS hoy me acuerdo de cuando hace algo más de un año teníamos 4 zorritos en recuperación en el centro. Sois la excepción que confirma la regla).
Decido jugármela y me dirijo a El Viso a recoger el zorro. Cuando llego compruebo que es una cría de unos 2 meses de edad, que está muy asustado y que la pata delantera izquierda está muy inflamada y tiene una herida. Me lo llevo a mi casa sin saber muy bien qué hacer con él. Lo que sí tenía claro es que había que atenderlo como sea.
La persona que me dio el aviso, me da una buena idea, contactar con Peludos Los Pedroches (una asociación que se dedica a recoger perros abandonados). Les pido medicamentos y material para poder realizarle las curas que consideraba que necesitaba, pero ellos me ofrecen llevarlo al veterinario con el que ellos trabajan. Primera alegría, más para el animal que para mí.

El zorrito mientras es asistido.
Heridas en sus patas fracturadas.
Ya en el veterinario, le realizan unas radiografías que indican un pronóstico más grave de lo que aprecié en un principio. El animal tiene 3 fracturas, una de ellas con mucho desplazamiento, dermatitis por el pecho, y osteomielitis debido a las fracturas abiertas. Conforme oigo el pronóstico, se me cae el mundo. Pero ahí no acaba todo. El las radiografías se aprecian unos callos muy desarrollados, lo que nos indica que este animal llevaba casi un mes con estas fracturas. ¿Cómo pudo sobrevivir este animal? Pues muy claro, es un gran luchador. Se merece otra oportunidad. Si ha llegado hasta aquí, ya ha pasado lo peor.

Se pueden apreciar las numerosas fracturas que posee.
No os desvelaré el destino del zorrito. Sólo os digo que con muchas curas, antibióticos y una buena alimentación, el animal no sólo está en vías de una excelente recuperación para su posterior vuelta a su medio natural, sino que en apenas 10 días, el animal corre y salta como si no tuviera nada. Sorprendente, pero cierto. Un gran luchador, que aunque aún le queda mucho camino por delante, podrá volver a correr libre por el medio natural del que nunca tendría que haber salido.

Después de varios días, el aspecto del zorrito es mucho mejor
Después de varias curas y medicación, sus heridas están casi curadas.

jueves, 20 de febrero de 2014

A través de una cámara..... de vídeo

Hace ya algunos días que llegó a mis manos un vídeo que por diversos motivos me hizo una especial ilusión. El vídeo es un pequeño resumen de un proyecto que están llevando a cabo un grupo de personas en Costa Rica (sí, en Costa Rica), y en el cual han puesto todo el esfuerzo e ilusión. No pienso contar más, para eso lo comparto, para que lo veáis, lo disfrutéis igual que lo he hecho yo, y lo compartáis para que le llegue al mayor número de personas posible.
Pero sobre todo, y lo más importante, reflexionad sobre lo que en él se cuenta, que el trabajo de estas personas no sea en balde.


viernes, 6 de diciembre de 2013

Y ahora, ¿qué hago?

Llevaba mucho tiempo sin escribir en el blog, y la verdad es que no se me ocurría nada que contar. Hasta que hará unas dos semanas, nos dirigimos mi primo y una amiga al campo por la mañana temprano a realizar una sesión de fotos. Como queríamos fotografiar la dehesa con sus cerdos, nos dirigimos al lugar que sabíamos que estaban más accesibles: a la finca El Garabato, la finca de mi abuelo.

Al llegar allí, con un frío infernal, nos tocaba buscar los cochinos (parece una tontería, pero en 47 fanegas de terreno, hay que darse un paseíto para encontrarlos). Por ello, tuvimos recorrer la finca de arriba abajo. Y fue en este paseo donde me pareció ver un ave de gran tamaño caída en el suelo. Conforme me iba acercando me pareció un buitre negro. Cuando lo tuve ante mis pies, efectivamente, confirmé que era un buitre negro.


Y como reza el título de la entrada, ahora puede surgir la pregunta…… y ahora, ¿qué hago?

Pues bien, pude comprobar que, aunque el animal llevaba ya allí varios días por su estado de descomposición, y por los gusanos que tenía por su abdomen, el ave no tenía ningún tipo de herida de disparo, ni signos de electrocución. Parecía un individuo joven, lo que ya me mosqueó todavía más. Y se me pasó por la cabeza que pudiera ser un caso de envenenamiento (no es el primero, y por desgracia, no será el último caso de envenenamiento de fauna por la comarca).


Pues bien, lo primero que hice fue dirigirme al cuartel de la guardia civil a presentar un aviso sobre mi hallazgo. Ellos ya se encargaron de todo. Llamaron a la delegación de medio ambiente, los cuales se encargaron de comunicárselo a los agentes de medio ambiente de la zona para que hicieran la recogida del cadáver.

Hay que decir que desde que me personé en el cuartel de la guardia civil, hasta que los agentes contactaron conmigo para que les diera la situación del animal, pasaron unos 30 minutos. Fue todo muy rápido.

Nos desplazamos hasta el lugar donde estaba el buitre y allí los agentes realizaron su trabajo. 


Tomaron fotos de la zona. Comprobaron el estado del buitre (efectivamente, no presentaba ningún signo de por qué murió). Recogieron el cadáver y lo metieron en una bolsa destinada a ese fin.




Como el cadáver había sido desplazado aproximadamente un metro (probablemente por algún carroñero) tomaron muestras de los gusanos que estaban en el lugar de donde fue movido.




Una vez finalizaron su trabajo me dijeron que sería enviado a Málaga, donde se encuentra el laboratorio de análisis. Allí intentarían averiguar las causas de la muerte, aunque esto llevará, según me dijeron, hasta 4 o 5 meses de espera (los recortes de personal que están sufriendo todas las empresas, hacen que la carga de trabajo sea muy grande para el poco personal que aún queda, y les lleva más tiempo del previsto realizar los análisis).


En fin, sólo queda esperar a que lleguen los resultados, deseando que no sea un caso de veneno…

domingo, 14 de abril de 2013

Unos vienen y otros van...


Con la llegada de la primavera  y del buen tiempo, poco a poco hemos podido ir viendo cómo los cielos de nuestra comarca se iban llenando poco a poco de aves, aves que hacía mucho tiempo que no veíamos, aproximadamente un año. Aves que las llaman estivales. Esas que sólo viene en primavera, pero que se van en cuanto empieza a “apretar” el frío.

Pero también vemos cómo otras que veíamos con frecuencia, poco a poco se han dejado de ver, se han marchado. Parece que a éstas les gusta el frío, porque en cuanto comienza a hacer calor, se dejan de ver. Son aquellas que llamamos invernantes.

Grullas, avefrías, milanos reales (aunque no todos se van, cada vez se pueden ver más sedentarios), aguiluchos cenizos y así un largo etcétera, los despedimos hasta el año que viene. Este año he disfrutado especialmente con este grupo. Sobre todo con el precioso “trompeteo” de las grullas y con el increíble dormidero de milanos reales (en un lugar de cuyo nombre no quiero acordarme), que ha hecho las delicias de mis tardes de aburrimiento.


Grullas (Grus grus).
Milanos reales (Milvus milvus) sobrevolando el dormidero.


Milanos reales (Milvus milvus) en su dormidero.
Avefría (Vanellus vanellus).

Pero la bienvenida de las aves estivales está siendo también muy especial este año para mí. Milanos negros, calzadas, cigüeña negra, aguilucho pálido, culebreras, etc, etc, etc, me están haciendo disfrutar y gozar de la naturaleza como hacía mucho que no lo hacía. Pero hay un "pajarillo" que para mí es una de mis debilidades, y que es el indicativo de que la primavera ya está aquí, la carraca. Con sus alegres colores, con su peculiar canto, con su efectividad cazando… De hecho, esta entrada la he retrasado tanto porque había visto ya a la gran mayoría de estivales, pero no conseguía verlas a ellas. Este año se han retrasado un poco, pero finalmente han sido fieles a su hogar de primavera-verano (en otro lugar de cuyo nombre tampoco puedo acordarme).

Milano negro (Milvus nigrans).


Carraca europea (Coracias garrulus) cazando.


Carraca europea (Coracias garrulus).

En fin, unos vienen y otros van, y hacen las delicias de los que nos apasiona este mundo. Pero no me puedo olvidar de los que están aquí de manera sedentaria, los que están aquí siempre: perdiceras, buitres negros, ratoneros, buitres leonados, avutardas… esos que siempre están sobrevolando nuestros cielos, sólo hay que mirar para arriba y fijarse un poco.

Buitre leonado (Gyps fulvus).


Águila perdicera (Aquila fasciata).
Buitres negros (Aegypius monachus).



lunes, 3 de diciembre de 2012

40 Días


40 días de los más intensos y bonitos que he vivido últimamente, en el ámbito profesional, pero sobre todo en el personal.

Todo comienza con la visita de una persona muy importante para mí, mi amiga Marta. Ambos tenemos pensado pasar el mes de Noviembre en el Hospital de Fauna Salvaje de AMUS, pero decide venirse unos días antes para conocer lo que ella llama “el sur”. Y qué mejor momento para yo también conocer zonas y lugares que, bien por falta de tiempo o por simple pereza, aún no conozco.

Y una de estas zonas aún por descubrir para mí es la Sierra de Andújar, zona de reintroducción del tan amenazado lince ibérico, y paraíso para los amantes de la naturaleza. Con la ilusión de poder ver nuestro primer lince en libertad, ambos partimos una mañana (no muy temprano) hacia Andújar, concretamente a Cerrajeros.

Nada más llegar nos encontramos con una pareja apostada en un cortado, totalmente preparados para el avistamiento y para combatir el frío, y pensamo si ellos ya habrán visto uno. Rápidamente buscamos una zona donde poder situar nuestros telescopios y comenzar a barrer el enorme campo de visión que teníamos delante. Mientras montábamos nuestro equipo se acerca un hombre en su todoterreno que decía venir de Madrid exclusivamente para intentar ver al “gato”. Nos dice que no ha visto nada, sólo dos muflones al principio de la mañana y ya está. Esto nos desanima un poco, ya que llegamos tarde y no tan preparados como la gente que nos rodea, pero seguimos con la ilusión de ver un “gato”.




Nada más montar uno de los telescopios, Marta apunta a un sitio al azar y ve una pareja de muflones. Primera alegría, ya que ninguna ha visto nunca ninguno. La mañana comienza de maravilla…

Pasan las horas, y nos conocemos la zona a la perfección. Nos hemos trasladado a una zona más elevada para tener aún más campo de visión, pero sólo vemos ciervos, muflones, perdices, petirrojos, conejos… el lince no aparece.

Ciervo (Cervus elaphus)


Muflón (Ovis musimon)


Petirrojo (Erithacus rubecula)
Las posibilidades de ver uno comienzan a desaparecer. Como el avistamiento lo vemos ya improbable, decidimos apostarnos una cena. El primero que logre verlo gana una cena… y conseguí una cena gratis!!! Ahí estaba, subiendo el camino que se aprecia en la foto de abajo. Tranquilamente, sin nada que le preocupe. Se gira, nos mira durante unos segundos y sigue su camino como si nada. Lo seguimos con la vista hasta que desaparece. Fueran apenas 20 segundos, pero para nosotros fueron de lo más intensos. Lo conseguimos. Hemos visto un lince. La emoción se nos notaba a ambos. Momento mágico que nunca olvidaremos.

Camino que recorrió el lince
Con la satisfacción de un día redondo decidimos volver a casa antes que anochezca. Pero no sabíamos que el camino de vuelta sería tan largo. Muflones, ciervos, toros bravos y….. un gamo nos deleitan nuestro regreso a casa. Ahora sí que el día había sido redondo.

Gamo (Dama dama)
Ciervo (Cervus elaphus) y toros de lidia (Bos taurus)
Seguimos exprimiendo los días antes de marcharnos a AMUS y organizamos una excursión para avistar grullas. No estamos muy seguros de poder verlas, ya que este año se están retrasando mucho. Aun así decidimos intentarlo. Y menos mal, porque nuevamente nuestra salida es fructífera. Grullas, mochuelo, avefrías… redondean otro día perfecto.
Grulla (Grus grus)




Gastamos los días hasta que llega la hora de marchar a AMUS. Allí nos esperan amigos, animales a los que intentar ayudar y muchas cosas por aprender.

Después de un mes allí, de buenos y malos momentos, de muchas cosas aprendidas, de muchas cosas vividas, toca marcharnos. Ya ha pasado un mes. Pero nuevamente nos sorprenden con una gran noticia. AMUS ha conseguido la implicación de la gente y han obtenido algo más de 5.000 euros a través de donaciones para la construcción de unas instalaciones de cría. Y quieren que nos quedemos para ayudar en su elaboración. Sin dudarlo, aceptamos la propuesta y estamos a la espera inminente de que comiencen las obras.

Ahora estoy de descanso una semana esperando con ansia volver y reencontrarme con todo el equipo humano que forma AMUS y con mi compañera de batallas, a la que acabo de despedir.

Desde aquí agradecer enormemente a Álvaro Guerreo, director de AMUS, la oportunidad que nos ha dado de poder colaborar en un proyecto tan bonito y gratificante como ese, y a mi amiga Marta, persona con la que comparto una gran pasión por los animales, por la naturaleza y sobre todo una gran amistad.



Nota: en esta entrada, aunque las fotos están realizadas con mi cámara, todas están realizadas por Marta (excepto en las que aparece ella, obvio).