domingo, 10 de febrero de 2013

El Espejo del Alma



Dicen que los ojos son el espejo del alma. Para mí, esto siempre ha sido un indicativo de cómo son las personas… y desde hace un tiempo (concretamente desde que empecé a trabajar con animales) también de los animales. Para mí es una manera de conocer a alguien sin intercambiar palabras. Una mirada nos puede decir mucho, más que 1000 palabras juntas, más que 1000 gestos juntos. Una mirada nos puede decir el estado de ánimo, el carácter, la personalidad… Juzguen ustedes mismos.

Porque hay miradas…

Simpáticas:


Mochuelo común (Athene noctua)


Cernícalo vulgar (Falco tinnunculus)
Graciosas:


Ánade real (Anas platyrhynchos)

Tiernas:


Cárabo común (Strix aluco)
Sastifechas (después de una buena comilona):


Buitre leonado (Gyps fulvus)


Buitre leonado (Gyps fulvus)

Despreocupadas:


Milano negro (Milvus migrans)


Ratonero (Buteo buteo)


Milano negro (Milvus migrans)

De amor:


Águilas reales (Aquila chrysaetos)


Buitres negros (Aegypius monachus)

Penetrantes:


Lechuza campestre (Asio flammeus)


Búho real (Bubo bubo)


Águila culebrera (Circaetus gallicus)

Desafiantes:


Águila real (Aquila chrysaetos)


Milano real (Milvus milvus)


Ratonero (Buteo buteo)

Y por desgracia, también hay miradas de...

Enfermedad:


Búho real (Bubo bubo)


Búho real (Bubo bubo)


Lechuza campestre (Asio flammeus)

Y otras que piden auxilio:


Mochuelo común (Athene noctua)

Siento la calidad de algunas fotos. Todos sabemos lo difícil que es retratar estos animales, que sumado al enorme recorte que llevan las fotos, hace que algunas no tengan la calidad deseada. A pesar de ello, creo que éstas reflejan lo que quiero transmitir.

Aclaración: aunque a finales del pasado año 2012 SEO publicó el listado de las aves de España, en el cual había cambiado el nombre común de algunas especies, yo NO he respetado esa nueva clasificación, por no encontrarle sentido o justificación alguna al cambio de los mismos.

Aclaración 2: sí que considero de gran importancia los nombres científicos, ya que éstos sí que nos permiten identificar cualquier especie en cualquier región, lugar, país, etc, etc, aunque el nombre común varíe.

lunes, 3 de diciembre de 2012

40 Días


40 días de los más intensos y bonitos que he vivido últimamente, en el ámbito profesional, pero sobre todo en el personal.

Todo comienza con la visita de una persona muy importante para mí, mi amiga Marta. Ambos tenemos pensado pasar el mes de Noviembre en el Hospital de Fauna Salvaje de AMUS, pero decide venirse unos días antes para conocer lo que ella llama “el sur”. Y qué mejor momento para yo también conocer zonas y lugares que, bien por falta de tiempo o por simple pereza, aún no conozco.

Y una de estas zonas aún por descubrir para mí es la Sierra de Andújar, zona de reintroducción del tan amenazado lince ibérico, y paraíso para los amantes de la naturaleza. Con la ilusión de poder ver nuestro primer lince en libertad, ambos partimos una mañana (no muy temprano) hacia Andújar, concretamente a Cerrajeros.

Nada más llegar nos encontramos con una pareja apostada en un cortado, totalmente preparados para el avistamiento y para combatir el frío, y pensamo si ellos ya habrán visto uno. Rápidamente buscamos una zona donde poder situar nuestros telescopios y comenzar a barrer el enorme campo de visión que teníamos delante. Mientras montábamos nuestro equipo se acerca un hombre en su todoterreno que decía venir de Madrid exclusivamente para intentar ver al “gato”. Nos dice que no ha visto nada, sólo dos muflones al principio de la mañana y ya está. Esto nos desanima un poco, ya que llegamos tarde y no tan preparados como la gente que nos rodea, pero seguimos con la ilusión de ver un “gato”.




Nada más montar uno de los telescopios, Marta apunta a un sitio al azar y ve una pareja de muflones. Primera alegría, ya que ninguna ha visto nunca ninguno. La mañana comienza de maravilla…

Pasan las horas, y nos conocemos la zona a la perfección. Nos hemos trasladado a una zona más elevada para tener aún más campo de visión, pero sólo vemos ciervos, muflones, perdices, petirrojos, conejos… el lince no aparece.

Ciervo (Cervus elaphus)


Muflón (Ovis musimon)


Petirrojo (Erithacus rubecula)
Las posibilidades de ver uno comienzan a desaparecer. Como el avistamiento lo vemos ya improbable, decidimos apostarnos una cena. El primero que logre verlo gana una cena… y conseguí una cena gratis!!! Ahí estaba, subiendo el camino que se aprecia en la foto de abajo. Tranquilamente, sin nada que le preocupe. Se gira, nos mira durante unos segundos y sigue su camino como si nada. Lo seguimos con la vista hasta que desaparece. Fueran apenas 20 segundos, pero para nosotros fueron de lo más intensos. Lo conseguimos. Hemos visto un lince. La emoción se nos notaba a ambos. Momento mágico que nunca olvidaremos.

Camino que recorrió el lince
Con la satisfacción de un día redondo decidimos volver a casa antes que anochezca. Pero no sabíamos que el camino de vuelta sería tan largo. Muflones, ciervos, toros bravos y….. un gamo nos deleitan nuestro regreso a casa. Ahora sí que el día había sido redondo.

Gamo (Dama dama)
Ciervo (Cervus elaphus) y toros de lidia (Bos taurus)
Seguimos exprimiendo los días antes de marcharnos a AMUS y organizamos una excursión para avistar grullas. No estamos muy seguros de poder verlas, ya que este año se están retrasando mucho. Aun así decidimos intentarlo. Y menos mal, porque nuevamente nuestra salida es fructífera. Grullas, mochuelo, avefrías… redondean otro día perfecto.
Grulla (Grus grus)




Gastamos los días hasta que llega la hora de marchar a AMUS. Allí nos esperan amigos, animales a los que intentar ayudar y muchas cosas por aprender.

Después de un mes allí, de buenos y malos momentos, de muchas cosas aprendidas, de muchas cosas vividas, toca marcharnos. Ya ha pasado un mes. Pero nuevamente nos sorprenden con una gran noticia. AMUS ha conseguido la implicación de la gente y han obtenido algo más de 5.000 euros a través de donaciones para la construcción de unas instalaciones de cría. Y quieren que nos quedemos para ayudar en su elaboración. Sin dudarlo, aceptamos la propuesta y estamos a la espera inminente de que comiencen las obras.

Ahora estoy de descanso una semana esperando con ansia volver y reencontrarme con todo el equipo humano que forma AMUS y con mi compañera de batallas, a la que acabo de despedir.

Desde aquí agradecer enormemente a Álvaro Guerreo, director de AMUS, la oportunidad que nos ha dado de poder colaborar en un proyecto tan bonito y gratificante como ese, y a mi amiga Marta, persona con la que comparto una gran pasión por los animales, por la naturaleza y sobre todo una gran amistad.



Nota: en esta entrada, aunque las fotos están realizadas con mi cámara, todas están realizadas por Marta (excepto en las que aparece ella, obvio).

domingo, 23 de septiembre de 2012

Miradas



Me sobrecoge muchas veces la mirada de los animales. Su mirada de inteligencia y, por desgracia, la mayoría de las veces, de sufrimiento. Con esta entrada, lo único que pretendo es que nos quedemos con la mirada de los protagonistas de las siguientes dos historias.

Quiero comenzar con la histaria de Tula, una mastina que fue capaz de hacerse un hueco en esta difícil sociedad.
Como ya comenté con anterioridad en otra entrada, actualmente estoy realizando prácticas en la Fundación Gypaetus, la cual está llevando a cabo el proyecto Life "Innovation Against Poison". Entra las diversas tareas que comprende el proyecto, una de ellas es el trabajo con ganaderos. Y qué mejor herramienta para un ganadero que un perro que cuide de su ganado contra los depredadores.
Y aquí es donde entra la protagonista de nuestra historia. Tula es una mastina que fue abandonada en Pozoblanco, y se encontraba merodeando por "La Salchi" (probablemente buscando el calor humano de los niños que suelen encontrarse allí). Pero muy lejos de lo que Tula creía, ese calor humano se convirtió en agresividad, ya que en lugar  de caricias recibía palizas.
Todo esto terminó el día que pasó por allí un chaval, Rafa, y vio el calvario que estaba padeciendo Tula. Por ello decidió rescatarla de su martirio. Pensó: "Ya no le vais a pegar más", y se la llevó con él a su casa.
Pero Rafa no podía hacerse cargo de Tula, por lo que comenzó a buscarle una familia que la acogiera. Debido a que algunas personas conocen el proyecto y saben que nos hacemos cargo de perros para el cuidado del ganado, contactaron conmigo. Rápidamente Iván (el técnico del proyecto en la zona) y yo fuimos a ver el estado del animal. Cuando llegamos pudimos comprobar que Tula estaba extremadamente delgada y que tenía una herida en una de sus patas traseras, lo que le hacía cojear notablemente.
Iván contactó con diversos ganaderos que pudieran acogerla, hasta que dio con uno de Santa Eufemia. Este ganadero ofreció su explotación ganadera como nuevo hogar para ella, a cambio de su ayuda en el cuidado del ganado.
De esta manera, fuimos a recoger a Tula, la cual nos recibió con miedo al principio (señal del sufrimiento al que ya había sido sometida), pero enseguida nos regaló una mirada de agradecimiento.


Tula de camino a su nuevo hogar en Santa Eufemia.
Durante el camino a Santa Eufemia, Tula no paraba de lamernos y de mirarnos con esos ojos que simplemente decían "gracias".

Una vez llegados a la explotación ganadera, fue recibida por su nuevo dueño, el cual rápidamente la condujo a un pequeño corral de ovejas (debido a las nuevas obligaciones que tendrá Tula, debía acostumbrarse a ellas cuanto antes) donde fue alimentada e hidratada.

Tula a su llegada a Santa Eufemia.
El ganadero nos decía que la perra tenía signos de pureza y que estaba seguro de que sería una muy buena perra pastora. Con esto nos despedimos de él, acordando una futura visita para comprobar el estado de la perra.


Tula con su nuevo dueño.
Cuando ya nos marchábamos, Tula empezó a llorar, no quería despedirse de nosotros, no quería despedirse de aquellas personas que le habían demostrado afecto... y creedme, eso nos partió un poco el corazón.
A día de hoy, Tula es una muy buena perra pastora, se está adaptando perfectamente a sus obligaciones con el ganado y es una perra muy cariñosa, que se lleva perfectamente con sus compañeros de rehala y su dueño. Tula encontró un hogar. Tula tuvo una nueva oportunidad. Y tuvo una nueva oportunidad gracias a la familia Agudo Quirós, especialmente a Rafa, desde donde quiero mandar todo mi agradecimiento por la ayuda y preocupación que mostraron desde un principio. ¡Gracias!


Pero no quería terminar esta entrada sin hacer referencia a una foto que llegó hace un par de días a mis manos. Una foto que cada vez que la veo me sobrecoge un poco más. Una foto en la que el animal con su mirada me dice, ¿por qué?, ¿qué he hecho para merecer esto?
Este animal ingresó en AMUS (Villafranca de Los Barros, Badajoz) con graves secuelas debido a que ha sido mantenido en cautividad. Debido al capricho de una persona de tener un animal salvaje en su casa, encerrado para su único y egoísta disfrute.
La verdad es que no sé la historia de este mochuelo, y creo que tampoco la quiero llegar a saber. Lo que sí me gustaría conocer es la historia de la persona que mantuvo a este animal salvaje en cautividad, y preguntarle ¿por que?, ¿qué te ha hecho?, ¿se merecía el sufrimiento al que lo has sometido?
Simplemente os invito a mirar la foto y  su expresión, y que cada uno saque sus propias conclusiones.

Aunque cueste identificarlo, se trata de un mochuelo.
No sé el final de la historia de este pobre mochuelo, pero sí os puedo asegurar que no habrá sido tan feliz como la de Tula. Lo único que deseo es que su sufrimiento haya acabado.

Os invito a mirar la expresion de estos animales durante unos segundos, su mirada profunda, y que nos preguntemos, ¿realmente se lo merecían?